Posts con el tag ‘educación’

Vivier bien, obrar bien

Josep M. Lozano, (@JosepMLozano) Profesor del Departamento de Ciencias Sociales de ESADE e investigador sénior en RSE del Instituto de Innovación Social.

Alguna vez me he imaginado iniciando un debate en alguna de mis sesiones proponiendo a quienes estuviéramos allí intentando (des)aprender algo completar –sin pensarlo mucho, a bote pronto- la frase “vivir bien y obrar bien es…”. La verdad es que me lo he imaginado, pero todavía no lo he hecho, aunque creo que podría dar bastante de sí un diálogo a partir del conjunto de respuestas que pudiéramos recoger. Pero no lo he hecho (esto y otras cosas que me han pasado por la cabeza) entre otras razones porque cada vez más pienso que es una equivocación pedirle a la gente sus respuestas sin haberles invitado antes a indagar cuáles son sus propias preguntas. Una de las cosas que más me incomodan de la manera establecida de entender la educación es lo que transmiten los exámenes: que acreditar que uno ha aprendido algo se reduce a contestar preguntas que otro hace. Que de lo que se trata es de tener respuestas, y no de hacer preguntas. Cuando cada vez estoy más convencido de que el auténtico reto de la educación es aprender a hacer(se) buenas preguntas.

Con lo cual también nos perdemos dialogar sobre la manera como completó Aristóteles la frasecita de marras: “vivir bien y obrar bien es lo mismo que ser feliz“. ¡Toma ya!: es lo mismo, dice Aristóteles. No dice que lo acompaña un sentimiento de felicidad; o que obrar bien es un deber que puede conllevar la felicidad o no; o que la felicidad es la consecuencia o el resultado de… no: dice que es lo mismo. Claro que hoy más de uno también podría contestarme que maldita la falta que nos hace Aristóteles para completar esta frase: ¿no habíamos quedado en que las preguntas personales requieren una respuesta personal? Pues que cada uno diga lo que le parezca y aquí paz y después gloria. Y aquí es donde quería ir a parar, tras este inicio un tanto tortuoso. Read the rest of this entry »

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Cuatro formas de liderazgo educativo

Por Josep Maria Lozano (@JosepMLozano) y Ángel Castiñeira, profesores de ESADE

El liderazgo no es una medalla, ni una posición, ni una jerarquía, sino que es un proceso dinámico que pone en marcha a personas que asumen responsabilidades, miembros de un grupo que son interpelados y movilizados, y causas por las que vale la pena esforzarse. En lo que se refiere a los centros educativos, el liderazgo debe incluir proyecto (hacia dónde ir), programa (cómo ir) y emoción (ganas para hacerlo).

¿Qué modelos de liderazgo pueden ser válidos para el ámbito educativo? Queremos destacar cuatro. Read the rest of this entry »

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Hacia una nueva era de cooperación en la comunidad académica

Dentro del marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible Río+20 y del Foro de Sostenibilidad Corporativa, organizado por el Pacto Mundial de Naciones Unidas, celebrados recientemente en Río de Janeiro, se llevó a cabo el Tercer Foro Global del PRME para una Educación Responsable en Gestión, una plataforma oficial para las instituciones de educación superior relacionadas con la enseñanza del management.

Es significativo que 250 instituciones académicas líderes en educación superior, hayan asistido a este foro interactivo y aprovechado la oportunidad para dialogar entre ellas y con representantes del sector empresarial, con alumnos, y con directivos de organizaciones como el Aspen Institute, las acreditadoras (AACSB, EFMD y AMBA), y el ranking de Financial Times.

Los Principios para una Educación Responsable en Gestión (PRME), una iniciativa promovida por las Naciones Unidas en 2007, constituyen un llamamiento global para las universidades y las escuelas de negocios para integrar en su formación, investigación, políticas y prácticas organizativas, las dimensiones de la ética, la responsabilidad social y la sostenibilidad, de manera gradual y sistémica.

Las instituciones académicas adheridas a la iniciativa están comprometidas voluntariamente a desarrollar las capacidades de sus alumnos para que sean futuros generadores de valor sostenible para las empresas y la sociedad; a incorporar valores de responsabilidad social global en sus programas curriculares, y a alinear sus misiones, estrategias, y competencias esenciales con los valores que las Naciones Unidas propugnan para los derechos humanos, laborales, medioambientales y de anticorrupción, declarados en los seis Principios rectores de PRME. Se comprometen además a informar anualmente a sus stakeholders ​​sobre el progreso que han alcanzado, y a intercambiar prácticas efectivas con otras instituciones académicas.

Como resultado de los trabajos de este Foro se emitió la Declaración de Río, que constituye una hoja de ruta para la educación en gestión hacia el 2020 y el acuerdo de compromisos sobresalientes para la acción; entre ellos:

La necesidad de revaluar la finalidad de las instituciones de educación superior en la sociedad; repensar la naturaleza de la educación en management y liderazgo; y dar propósito a la investigación de manera que apoye a las organizaciones para servir al bien común. Se incluyó la necesidad de que los académicos asuman la función de intelectuales públicos y se involucren en el debate público para transformar los negocios y la economía; y hagan frente al reto del desarrollo sostenible en la enseñanza y la investigación, cualquiera que sea el tema de la especialización.

La Declaración enfatiza la importancia de que las acreditadoras y los medios que publican rankings, apoyen los cambios propuestos y alineen sus parámetros con los paradigmas del desarrollo sostenible, la gestión responsable y el liderazgo responsable para acreditar y rankear a las escuelas de negocios.

Es evidente que la afiliación a PRME implica la responsabilidad de actuar y comprometerse con sus seis Principios, e implica también el gran reto de implementarlos y consolidarlos. Llevar esto a cabo de manera individual resulta muy complejo para las instituciones académicas y es necesario tomar en cuenta que las acciones aisladas tienden a producir efectos fragmentados e inconexos, y como consecuencia, los avances son lentos y terminan teniendo escasos resultados.

Creo que el mayor impacto de PRME puede ser su efecto catalítico para la comunidad académica, promoviendo y facilitando el intercambio de experiencias y prácticas hacia “una nueva era de cooperación“, como lo ha definido George Kell, director ejecutivo del Pacto Mundial.

Es importante destacar el trabajo colaborativo entre diversas escuelas de negocios, que ya han desarrollado conjuntamente proyectos que contribuyen a implementar los principios de PRME. Entre ellos:

- Los Grupos de Trabajo PRME con diversas iniciativas:

- Los Proyectos del Aspen Institute:

Soy entusiasta de los Principios del PRME y del enorme potencial de esta iniciativa para llegar a ser el factor de unión sinérgica entre las universidades y escuelas de negocios en todo el mundo; también con las acreditadoras y rankeadoras, y particularmente con instituciones como el Aspen Institute para que todas ellas, unidas en un propósito común, contribuyan a la transformación de las universidades y escuelas de negocios, en instituciones académicas socialmente responsables y sostenibles.

Por: Janette Martell, PhD
Miembro de la Taskforce RS-ESADE y Colaboradora del Instituto de Innovación Social de ESADE

En este texto se integraron extractos de la Declaración de Rio, coincidentes con conceptos contenidos en artículos escritos con anterioridad para mi tesis doctoral.