Archivo de la categoria ‘Social Innovation’

Tools to drive innovation in the social sector: a look inside organizations

During our 10th Annual Conference, Amira Bliss, the Rockefeller Foundation’s associate director, listed tools to bring social innovation to organizations and to foster the ability to generate sustained innovation over time, among which she highlighted “having specific resources for innovation” ideally “a 20% of our total budget should be devoted to innovation and a 10% for radical innovation” and talked about the need to have diverse teams “not only in gender, but also race, age and ability”, something that Ignasi Carreras reiterated in his speech: “We tend to hire people who look like us. We will not innovate if we do not hire diverse people.”

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La Perspectiva de Género en las Empresas Sociales

Guillermo Casasnovas, (@gcasasnovas) Post-Doctoral Fellow at IESE Business School

Anque en lo últimos años se ha avanzado en materia de igualdad de género y cada vez existen menos trabas para que las mujeres puedan desarrollar su vida profesional y personal igual que los hombres, todavía queda un largo camino por recorrer. Las diferencias salariales, la escasez de mujeres en consejos de administración (inferior al 20% en empresas del Ibex-35), o los esquemas culturales en los que la mujer sigue llevando el peso de las tareas domésticas son algunos de los obstáculos que tienen que desaparecer en los próximos años.

Como no es de extrañar, muchas empresas sociales o iniciativas de innovación social han puesto el foco en este reto. La plataforma WEstart, por ejemplo, ha hecho un mapa de la situación de las emprendedoras sociales en Europa con el objetivo de conocer sus principales retos y fortalezas, así como para conectarlas entre ellas y a los recursos que necesitan. Empresas como Fontvella también ofrecen visibilidad, asesoramiento y financiación a emprendedoras sociales, y en Ship2b han impulsado el Women’s Challenge junto con la Fundación EY para acelerar start-ups que den respuesta a los diferentes retos en materia de igualdad de género.

También las escuelas de negocio, donde gran parte de su alumnado son mujeres, han detectado la importancia de poner especial atención al rol de éstas en el mundo empresarial, y en especial en el ámbito de las empresas sociales. Por ejemplo, en ESADE han publicado un estudio sobre Mujeres con Impacto, y en IESE ofrecen formación específica para mujeres en consejos de administración.

Si este tema es importante en países desarrollados, todavía lo es más en países en vías de desarrollo donde las mujeres son a menudo quienes más contribuyen a la economía familiar pero también quienes están en mayor situación de vulnerabilidad. Herramientas como las microfinanzas nacieron en gran parte para ayudar a mujeres trabajadoras y emprendedoras, no solo ofreciéndoles servicios financieros sino también dándoles mayor peso en sus comunidades. Las Naciones Unidas han publicado unos principios para el empoderamiento de las mujeres, y grandes multinacionales como Goldman Sachs o Coca Cola también han financiado proyectos para impulsar el emprendimiento femenino.

Aunque parece mentira que en pleno siglo XXI todavía necesitemos políticas e iniciativas específicas para promover la igualdad de género, la realidad es que un cierto grado de discriminación positiva es necesario para que las mujeres compitan (o colaboren) con los hombres en las mismas condiciones. Mientras que una parte de esta responsabilidad recae en los Estados a través de la legislación, también las grandes empresas y la sociedad civil deben asumir el reto de conseguir una mayor igualdad entre hombres y mujeres. En este sentido, las emprendedoras sociales se encuentran en una posición privilegiada para conectar a los diferentes actores e impulsar las medidas necesarias.

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La innovación social: retos de futuro en el sector no lucrativo

Maria Sureda (@mariasuva), research project manager del Instituto de Innovación Social.

La innovación social facilita a las fundaciones la adaptación a un entorno social en constante cambio

Facilita la identificación de nuevas oportunidades y formas de trabajar que permitan llegar a más beneficiarios y que maximicen el impacto. Promueve la colaboración intersectorial, en un entorno en el que se difuminan las fronteras entre los sectores. Es cada vez más necesaria para la sostenibilidad de las fundaciones en un entorno de cambio acelerado.

Los últimos años han sido complicados para el sector no lucrativo en España. Ha sufrido el impacto de la crisis económica, que ha provocado una reducción de ingresos y un aumento de las demandas sociales. Además, la repercusión ha sido mayor en el sector por la trayectoria anterior de crecimiento, lo que tampoco había favorecido una actitud hacia la innovación. Después de unos años de ajustes y acciones centradas más en la supervivencia, es momento de reflexión sobre el futuro a medio y largo plazo del sector. No puede permitirse una actitud conservadora en un entorno de constantes cambios, que exigen más proactividad y un análisis continuo de nuevas oportunidades y amenazas. Así, las entidades no lucrativas deben poner un claro foco en innovar, y en saber adaptarse (e incluso intentar anticiparse) a las nuevas tendencias.

Entorno en el que abordamos la innovación social

Algunas tendencias generales en las que enmarcamos esta necesidad de innovar:

Crisis de confianza en las instituciones

Los ciudadanos cada vez confían menos en sus instituciones, incluso en las que tradicionalmente contaban con mayor nivel de reputación como las ONG. Crece el cuestionamiento del rol de muchas organizaciones, lo que puede ser un riesgo importante para el sector, que frecuentemente tiene un rol de intermediación, si la sociedad no percibe su valor añadido.

Sociedad digital

Las relaciones entre los individuos, y entre estos y las organizaciones han cambiado debido al nuevo entorno digital. Los efectos son múltiples, no sólo en cuanto a las nuevas herramientas disponibles, sino también a los nuevos valores sociales y culturales vinculados a él (canales de información y relación, inmediatez, deslocalización, protagonismo individual, etc.).

Auge de la economía colaborativa

La proliferación de iniciativas de economía colaborativa y circular ha reconfigurado algunos sectores empresariales con la aparición de nuevos agentes disruptores que aportan diferentes respuestas de mercado ajustadas a las nuevas necesidades y hábitos de los consumidores.

En este nuevo contexto (al que podrían sumarse más tendencias), el sector debe plantearse cómo resituarse para responder a las necesidades sociales. Una manera de hacerlo es por medio de la innovación social.

Aprovechar la innovación social en el sector no lucrativo

El Tercer Sector debe tener una actitud innovadora constante, trabajar con mentalidad abierta, reflexión continua sobre qué se hace y cómo, para asegurar que sea la mejor manera de responder a su misión y conseguir mayor impacto.

Las entidades más innovadoras y más digitales son las más recientes, creadas en este nuevo entorno digital. Pero las entidades tradicionales también pueden y deben resituarse en este paradigma.

Los principales retos, para introducirnos en el ámbito de la IS, se pueden concretar en:

› Mayor acercamiento a la sociedad.
› Asegurar nuevos espacios de participación e interacción.
› Trabajar en colaboración (e intersectorial).
› Orientación a resultados e impacto.
› Sistemas alternativos de financiación y obtención de recursos.
› Innovación abierta.
› Aprovechamiento de las nuevas tecnologías.

Uno de los debates se centra en la posibilidad de incorporar nuevas vías de financiación propia. Se difuminan las barreras entre el Tercer Sector y la empresa social y aumentan las organizaciones que impulsan iniciativas con orientación a mercado. Aunque no siempre es posible, es una vía a explorar, especialmente si las fuentes de financiación tradicionales se han reducido y no hay expectativas de recuperarlas.

Dentro de las tendencias de la IS tienen un peso importante las que consideran como requisito un modelo de financiación sostenible. Seguramente la orientación a mercado no es factible para todos los tipos de actividad, pero sí que es necesario reflexionar sobre estas posibilidades de reconstrucción como organizaciones híbridas en áreas concretas. Además, la contraprestación económica puede suponer poner en valor la aportación de la entidad.

También es clave el plantearse nuevas vías para acercarse y relacionarse con la sociedad. No nos referimos solo a usar las nuevas tecnologías y las redes sociales como vía de comunicación e interacción. Debemos ir mucho más allá. Ver cómo acceder al nuevo perfil de ciudadano digital que nos ve alejados, algunos de los cuales tienen necesidades que encajarían con nuestras causas, pero que no hemos sabido movilizar. Aunque algunas entidades han sido pioneras en su capacidad de movilización digital, aún queda mucho por hacer.

Las nuevas tecnologías nos abren otras vías y oportunidades. Debemos identificar primero las necesidades que tenemos como entidad, y luego valorar las opciones tecnológicas, nunca al revés. Los canales de comunicación digital son el primer referente, pero el potencial de la tecnología es más amplio. Puede ser una vía para mejorar nuestra gestión interna, o también nuestros programas. Quizá internamente no tengamos recursos propios para plantear o desarrollar innovaciones tecnológicas. Pero actualmente las tendencias de innovación cada vez son más abiertas, y en el ámbito social es incluso más fácil encontrar posibles agentes y personas motivadas por causas sociales y con capacidad para ofrecer soluciones.

Trabajar con esta mentalidad prácticamente exige establecer estrategias de colaboración. Aunque el sector ha intentado siempre presentarse como colaborativo, no siempre lo ha conseguido en la práctica. Además, se debe mejorar la colaboración intersectorial, uno de los déficits dentro del sector. Y plantear cómo aprovechar el potencial de las aportaciones tanto de instituciones como de particulares. Debe cambiar el esquema tradicional que ofrece propuestas concretas, ya que en este nuevo entorno el mejor resultado se consigue identificando previamente las potencialidades de los colaboradores para definir conjuntamente encajes enriquecedores para ambas partes. Debemos trabajar más la orientación al cliente del ámbito empresarial, poner a la persona en el centro, y adaptarnos a los diferentes grupos de interés.

En definitiva, la innovación social puede ser una de las vías para que las fundaciones se adapten a un entorno social en constante cambio. La sociedad ya no actúa ni se relaciona como antes, ni lo volverá a hacer. Debemos entender el nuevo entorno y adaptarnos a él para poder llegar a nuestra base social y a los beneficiarios con el mayor impacto posible. Y a la vez, reflexionar sobre nuestro rol y aportación de valor.

Fuente original: Revista Cuadernos, Asociación Española de Fundaciones, julio 2017.

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4 claves para incrementar el impacto social de las ONG-ONL

Durante nuestra 10ª Jornada Anual, el director del Instituto de Innovación Social de ESADE, Ignasi Carreras, dio una inspiradora conferencia en la cual expuso cuatro claves que nos pueden ayudar a tener mucho más impacto social. Gracias a ejemplos y pequeñas historias nos mostró por qué las oportunidades, la innovación, la influencia y los modelos de organización híbridos son elementos que debemos tener en cuenta. ¿Quieres saber por qué y cómo? ¡No te pierdas el podcast de la charla! Para seguirla AQUÍ tienes la presentación que Ignasi utilizó durante su conferencia.

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