Archivo de la categoria ‘Social Entrepreneurship’

Solo una de cada cuatro emprendedoras sociales logra financiar su proyecto

Las emprendedoras sociales en España tienen más dificultades a la hora de financiar sus proyectos que los hombres. Esto defiende la principal conclusión del informe “Inversión con un enfoque de género: una oportunidad para el ecosistema de la empresa social europea”, realizado por el Instituto de Innovación Social de ESADE. El estudio, elaborado con la colaboración de la Fundación EY, fue presentado el pasado día 12 de diciembre en ESADE Madrid.

El proyecto viene precedido por otro realizado el año anterior, “Mujeres con Impacto. Ecosistema de mujeres emprendedoras sociales en España”, cuyas conclusiones señalaban que, si bien la empresa social ofrece nuevas posibilidades para las mujeres, se trata de un entorno en el que también existe discriminación de género, en que las mujeres emprendedoras sociales se enfrentan a más barreras que los hombres como la falta de acceso a los recursos financieros, una visibilidad limitada y la ausencia de redes de apoyo. Este nuevo estudio, realizado por Mar Cordobés y Leonora Buckland, surge para dar respuesta a las preguntas siguientes: ¿Qué puede hacerse con respecto a estas barreras específicas de género con que se encuentran las mujeres emprendedoras sociales? ¿Qué podría alterar el statu quo en este complejo territorio emergente del género y el emprendimiento social? ¿Cómo puede el ecosistema de la empresa social acoger mejor y promover a las emprendedoras sociales, así como a una innovación social que contribuya a mejorar específicamente las vidas de las mujeres y las niñas? Read the rest of this entry »

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La diversidad de modelos entre las empresas sociales: 4 tipos de organizaciones híbridas

Guillermo Casasnovas, (@gcasasnovas) Post-Doctoral Fellow at IESE Business School

Con el fin de acercar la reflexión académica sobre el mundo del emprendimiento social a aquellos que lidiáis día a día con los retos de este sector, en este post os presentamos algunas de las conclusiones de un artículo publicado en la revista California Management Review por Filipe Santos, Anne-Claire Pache y Christoph Birkholz.

Basado en sus investigaciones y sus propias experiencias en empresas sociales, los autores presentan una tipología que nos ayuda a entender los modelos de negocio de distintos tipos de empresas sociales, así como las oportunidades y retos que conllevan los diferentes diseños organizativos. A continuación resumimos las principales características de estos cuatro modelos de organizaciones híbridas: Read the rest of this entry »

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La Perspectiva de Género en las Empresas Sociales

Guillermo Casasnovas, (@gcasasnovas) Post-Doctoral Fellow at IESE Business School

Anque en lo últimos años se ha avanzado en materia de igualdad de género y cada vez existen menos trabas para que las mujeres puedan desarrollar su vida profesional y personal igual que los hombres, todavía queda un largo camino por recorrer. Las diferencias salariales, la escasez de mujeres en consejos de administración (inferior al 20% en empresas del Ibex-35), o los esquemas culturales en los que la mujer sigue llevando el peso de las tareas domésticas son algunos de los obstáculos que tienen que desaparecer en los próximos años. Read the rest of this entry »

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La innovación social: retos de futuro en el sector no lucrativo

Maria Sureda (@mariasuva), research project manager del Instituto de Innovación Social.

La innovación social facilita a las fundaciones la adaptación a un entorno social en constante cambio

Facilita la identificación de nuevas oportunidades y formas de trabajar que permitan llegar a más beneficiarios y que maximicen el impacto. Promueve la colaboración intersectorial, en un entorno en el que se difuminan las fronteras entre los sectores. Es cada vez más necesaria para la sostenibilidad de las fundaciones en un entorno de cambio acelerado.

Los últimos años han sido complicados para el sector no lucrativo en España. Ha sufrido el impacto de la crisis económica, que ha provocado una reducción de ingresos y un aumento de las demandas sociales. Además, la repercusión ha sido mayor en el sector por la trayectoria anterior de crecimiento, lo que tampoco había favorecido una actitud hacia la innovación. Después de unos años de ajustes y acciones centradas más en la supervivencia, es momento de reflexión sobre el futuro a medio y largo plazo del sector. No puede permitirse una actitud conservadora en un entorno de constantes cambios, que exigen más proactividad y un análisis continuo de nuevas oportunidades y amenazas. Así, las entidades no lucrativas deben poner un claro foco en innovar, y en saber adaptarse (e incluso intentar anticiparse) a las nuevas tendencias.

Entorno en el que abordamos la innovación social

Algunas tendencias generales en las que enmarcamos esta necesidad de innovar:

Crisis de confianza en las instituciones

Los ciudadanos cada vez confían menos en sus instituciones, incluso en las que tradicionalmente contaban con mayor nivel de reputación como las ONG. Crece el cuestionamiento del rol de muchas organizaciones, lo que puede ser un riesgo importante para el sector, que frecuentemente tiene un rol de intermediación, si la sociedad no percibe su valor añadido.

Sociedad digital

Las relaciones entre los individuos, y entre estos y las organizaciones han cambiado debido al nuevo entorno digital. Los efectos son múltiples, no sólo en cuanto a las nuevas herramientas disponibles, sino también a los nuevos valores sociales y culturales vinculados a él (canales de información y relación, inmediatez, deslocalización, protagonismo individual, etc.).

Auge de la economía colaborativa

La proliferación de iniciativas de economía colaborativa y circular ha reconfigurado algunos sectores empresariales con la aparición de nuevos agentes disruptores que aportan diferentes respuestas de mercado ajustadas a las nuevas necesidades y hábitos de los consumidores.

En este nuevo contexto (al que podrían sumarse más tendencias), el sector debe plantearse cómo resituarse para responder a las necesidades sociales. Una manera de hacerlo es por medio de la innovación social.

Aprovechar la innovación social en el sector no lucrativo

El Tercer Sector debe tener una actitud innovadora constante, trabajar con mentalidad abierta, reflexión continua sobre qué se hace y cómo, para asegurar que sea la mejor manera de responder a su misión y conseguir mayor impacto.

Las entidades más innovadoras y más digitales son las más recientes, creadas en este nuevo entorno digital. Pero las entidades tradicionales también pueden y deben resituarse en este paradigma.

Los principales retos, para introducirnos en el ámbito de la IS, se pueden concretar en:

› Mayor acercamiento a la sociedad.
› Asegurar nuevos espacios de participación e interacción.
› Trabajar en colaboración (e intersectorial).
› Orientación a resultados e impacto.
› Sistemas alternativos de financiación y obtención de recursos.
› Innovación abierta.
› Aprovechamiento de las nuevas tecnologías.

Uno de los debates se centra en la posibilidad de incorporar nuevas vías de financiación propia. Se difuminan las barreras entre el Tercer Sector y la empresa social y aumentan las organizaciones que impulsan iniciativas con orientación a mercado. Aunque no siempre es posible, es una vía a explorar, especialmente si las fuentes de financiación tradicionales se han reducido y no hay expectativas de recuperarlas.

Dentro de las tendencias de la IS tienen un peso importante las que consideran como requisito un modelo de financiación sostenible. Seguramente la orientación a mercado no es factible para todos los tipos de actividad, pero sí que es necesario reflexionar sobre estas posibilidades de reconstrucción como organizaciones híbridas en áreas concretas. Además, la contraprestación económica puede suponer poner en valor la aportación de la entidad.

También es clave el plantearse nuevas vías para acercarse y relacionarse con la sociedad. No nos referimos solo a usar las nuevas tecnologías y las redes sociales como vía de comunicación e interacción. Debemos ir mucho más allá. Ver cómo acceder al nuevo perfil de ciudadano digital que nos ve alejados, algunos de los cuales tienen necesidades que encajarían con nuestras causas, pero que no hemos sabido movilizar. Aunque algunas entidades han sido pioneras en su capacidad de movilización digital, aún queda mucho por hacer.

Las nuevas tecnologías nos abren otras vías y oportunidades. Debemos identificar primero las necesidades que tenemos como entidad, y luego valorar las opciones tecnológicas, nunca al revés. Los canales de comunicación digital son el primer referente, pero el potencial de la tecnología es más amplio. Puede ser una vía para mejorar nuestra gestión interna, o también nuestros programas. Quizá internamente no tengamos recursos propios para plantear o desarrollar innovaciones tecnológicas. Pero actualmente las tendencias de innovación cada vez son más abiertas, y en el ámbito social es incluso más fácil encontrar posibles agentes y personas motivadas por causas sociales y con capacidad para ofrecer soluciones.

Trabajar con esta mentalidad prácticamente exige establecer estrategias de colaboración. Aunque el sector ha intentado siempre presentarse como colaborativo, no siempre lo ha conseguido en la práctica. Además, se debe mejorar la colaboración intersectorial, uno de los déficits dentro del sector. Y plantear cómo aprovechar el potencial de las aportaciones tanto de instituciones como de particulares. Debe cambiar el esquema tradicional que ofrece propuestas concretas, ya que en este nuevo entorno el mejor resultado se consigue identificando previamente las potencialidades de los colaboradores para definir conjuntamente encajes enriquecedores para ambas partes. Debemos trabajar más la orientación al cliente del ámbito empresarial, poner a la persona en el centro, y adaptarnos a los diferentes grupos de interés.

En definitiva, la innovación social puede ser una de las vías para que las fundaciones se adapten a un entorno social en constante cambio. La sociedad ya no actúa ni se relaciona como antes, ni lo volverá a hacer. Debemos entender el nuevo entorno y adaptarnos a él para poder llegar a nuestra base social y a los beneficiarios con el mayor impacto posible. Y a la vez, reflexionar sobre nuestro rol y aportación de valor.

Fuente original: Revista Cuadernos, Asociación Española de Fundaciones, julio 2017.

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