8 estrategias de juego fundamentales para adoptar el cambio en las organizaciones

Los actuales cambios disruptivos están obligando a las empresas y a los directivos a repensar sus métodos y a adaptarse a una nueva realidad: el statu quo ya no es una opción. Las empresas necesitan acoger el cambio como un proceso dinámico y continuo para afrontar el futuro.

Pero ¿cómo pueden los líderes adoptar el cambio estratégico de forma efectiva? El profesor de ESADE Jaap Boonstra ha desarrollado una metáfora del cambio que lo asimila a un juego que consiste en aceptar la incertidumbre. Esta perspectiva ayuda a abordar el cambio como un proceso continuo y se ha demostrado efectiva para adaptarse a entornos muy cambiantes.

Sus conclusiones, publicadas en la Deusto Harvard Business Review, muestran cómo aplicar el cambio como un juego ejecutable que puede ayudar a los directivos a adoptar estrategias pro-activas y a transformar el temor al cambio en oportunidades muy valiosas.

“Los líderes no deberían ver el cambio como una acción única, programada en el tiempo, sino como un proceso dinámico y continuo”, señala Boonstra. “Abordar el cambio como un juego ejecutable puede ayudar a afrontar los desafíos de los negocios de una forma más efectiva.”

8 estrategias de juego fundamental para adoptar el cambio

Para adoptar el cambio de un modo efectivo, Boonstra enumera 8 pautas que los líderes deben seguir si quieren tener éxito liderando equipos en entornos cambiantes.

  1.  El campo de juego: mentalidad mundana: Como en cualquier juego, los líderes deben explorar el campo de juego, eso es, entender la dinámica de su empresa y de la competencia, las necesidades de los stakeholders y el entorno incierto que rodea su negocio. La compleja realidad de los negocios en el mundo tan cambiante de hoy exige que los directivos adopten una visión global que tenga en cuenta múltiples perspectivas y puntos de vista. Para liderar el cambio de forma efectiva, los líderes también deben adoptar una mentalidad realista, comprender bien los valores sociales, pensar más allá de sí mismos y ser sensibles a lo que está sucediendo en el terreno de juego para detectar nuevas oportunidades. Los líderes del cambio tienen una mentalidad mundana y conocen los avances que se producen en su entorno de negocios.
  2. Los grupos de jugadores: mentalidad política: El mundo de los negocios es también como un equipo deportivo: tiene muchos jugadores  con distintos roles activos en el terreno de juego: los competidores, que pueden amenazar los actuales modelos de negocio; los políticos, que pueden influir en las decisiones de la empresa; los comités de gobierno, que pueden otorgar o denegar licencias; los sindicatos, que influyen en la reputación de la empresa; los líderes de opinión, que actúan como guardianes para la sociedad, etc. Los líderes que adoptan el cambio de forma efectiva tienen una visión global de los intereses y las posiciones de poder de todos los jugadores del terreno de juego. Con mentalidad política, son capaces de establecer coaliciones con personas que tengan iniciativa y estén dispuestas a asumir riesgos.
  3. Las ambiciones por las cuales luchar: mentalidad estratégica. La planificación estratégica ya no basta por sí sola para preparar a las empresas para el futuro. Las empresas con una visión y unos valores claros tienen más posibilidades de triunfar a la hora de enfrentarse a un cambio estratégico. Los directivos que lideran el cambio tienen una idea clara de qué espera y necesita la empresa, y cómo afecta todo ello a las personas. También son transparentes sobre qué valoran y qué rechazan a toda costa. Una mentalidad estratégica ayuda a darse cuenta de que toda organización es una entidad colectiva que persigue un fin común y construye una empresa “preparada para el futuro”
  4. Los patrones de juego: mentalidad cultural: Cuando las empresas se enfrentan a cambios estratégicos y culturales, la tensión y los conflictos potenciales se convierten en un componente evidente del juego. Los pioneros del cambio son sensibles a los valores de la organización y a las necesidades sociales y emocionales de las personas. Los líderes con mentalidad cultural saben cómo escuchar a los demás, inspiran, confían en los demás y se ganan la confianza de ellos, son pro-activos a la hora de resolver conflictos y son efectivos logrando que se produzca un cambio cultural. Desde una mentalidad cultural, saben qué sucede en el trasfondo y pueden captar qué preocupa a las personas.
  5. El concepto de juego: mentalidad dinámica: No existe una fórmula única para cambiar una empresa. Todo desafío requiere una combinación de diferentes estrategias de juego. El primer paso es analizar la dinámica del terreno de juego y definir los objetivos del juego. El segundo paso es estimar el espacio y el tiempo necesarios y el compromiso de quienes estarán implicados en el proceso de cambio. Los líderes con una mentalidad dinámica tienen una amplia perspectiva y saben cómo combinar diferentes estrategias de cambio. Para que una transformación tenga éxito, los líderes tienen que pensar de forma innovadora y atender deliberadamente a aspectos concretos para resolver estos desafíos de un modo que garantice la consecución de los objetivos de la empresa.
  6. Los roles que desempeñar: mentalidad colaborativa: El cambio en las empresas no puede prosperar sin coaliciones. Es esencial entender las posiciones de poder y los intereses de los actores implicados para liderar el cambio de forma efectiva. Adoptar el cambio exige que todos los participantes tengan una visión clara de qué se espera de ellos. Una mentalidad colaborativa ayuda a hacer realidad el cambio, reuniendo a las personas y fomentando el trabajo en equipo que lo haga posible. Seleccionar a las personas adecuadas en el momento adecuado reduce la incertidumbre y crea partidarios del cambio.
  7. La táctica de juego: mentalidad orientada a la acción: Los líderes que adoptan el cambio toman efectivamente la iniciativa e invierten sus energías en cosas que deben mejorarse. Lo que impulsa el cambio es el modo en que las personas trabajan juntas y sus interacciones con los clientes. Las personas con una actitud activa son sensibles al terreno de juego y son conscientes del potencial del equipo para adoptar el cambio. Con una mentalidad orientada a la acción, los líderes del cambio mantienen la dirección y guían a las personas.
  8. La experiencia del juego: mentalidad reflexiva: Ver el cambio como un juego continuo que se juega en un campo siempre cambiante es esencial para alcanzar los retos. Los líderes que destacan promoviendo el cambio en las empresas conocen sus puntos fuertes y débiles, y qué les mueve. Son accesibles a los demás, aceptan comentarios sinceros, no tienen reparo en reconocer sus emociones y adoptan una actitud activa hacia el aprendizaje. Los líderes del cambio son actores conscientes y tienen una mentalidad reflexiva que les permite conocerse bien a sí mismos y a los que les rodean.

Utilizar un modelo de juego para llevar a cabo un proceso de cambio continuo ayuda a crear sentido, tiene un impacto en el cambio organizacional y aporta valor añadido a los fines corporativos, en beneficio de los clientes, los empleados y la sociedad.

 Artículo de Jaap Boonstra  , Departamento de Gestión de Personas y Organización de ESADE.

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