ONG y conocimiento: Retos en una sociedad cargada de información


La sociedad actual se basa en el conocimiento e información. Los avances tecnológicos han permitido disponer de muchos más datos, poder analizarlos y extraerlos para, precisamente, aprender de ellos, generar conocimiento útil.
Es una realidad presente en todos los sectores, también en el ámbito no lucrativo.
Por eso en el Programa ESADE – PwC de Liderazgo Social decidimos profundizar en el tema de ONG y conocimiento, para analizar cómo está el sector y qué necesidades y mejoras son necesarias para poder alinearse con las nuevas tendencias actuales y de futuro.

Cada vez más empresas trabajan en el ámbito de los datos, de cocrear con sus clientes, pero, ¿y las ONG? ¿Van al mismo ritmo?

El sector se ha caracterizado siempre por tener un conocimiento muy específico sobre su ámbito de trabajo, las causas que promueven y sus colectivos beneficiarios, puesto que su experiencia es clave para realizar su trabajo. Sin embargo, aunque las ONG son conscientes de la importancia del conocimiento (como nos lo afirmaba un 89%), falta aún trasladar este peso en la gestión y estrategia de las entidades.

Las ONG deben aspirar ser lo que denominamos organizaciones del conocimiento. Es decir, no solo trabajar con él, sino ser capaces de crear los procesos necesarios para generarlo o captarlo fuera, para saber gestionarlo, organizarlo y compartirlo, y, especialmente, aplicarlo en beneficio de su misión.

Una buena gestión del conocimiento tiene beneficios en diferentes ámbitos: facilita la eficiencia de la acción, permite mejorar la rendición de cuentas, pero también propicia la innovación y la incidencia a otros agentes. El propio sector nos confirmaba el potencial de la gestión del conocimiento para mejorar sus programas e innovar. Sin embargo, son menos los que ven beneficios en los procesos de captación y fundraising (algo que sorprende al comparar con las tendencias en sector empresarial para conocer mejor y personalizar oferta  sus clientes), y tampoco para ser referentes e influir en otros.

Hablar de gestión del conocimiento implica necesariamente hablar de tecnología, herramientas para organizar o analizar la información, por ejemplo. Pero este elemento es solo el soporte en el que centrar una estrategia previamente definida. El primer paso debe ser la reflexión como entidad: ¿qué conocimiento tengo? ¿qué necesito para realizar mi trabajo? ¿qué datos o información tenemos a nuestra disposición y cuál nos interesaría para tener más impacto? ¿para qué y cómo los usaríamos? Y solo una vez definidas estas cuestiones, tiene sentido debatir o valorar posibles herramientas a implementar.

Los actuales sistemas de información nos permiten recoger miles, millones de datos. Pero somos nosotros quienes debemos determinar cuáles nos interesan y para qué, hacer estas reflexiones previas para centrar nuestro foco y no caer en la tendencia de recopilar todo y luego no saber manejarlo.

“La apuesta por el conocimiento también tiene riesgos, y es allí donde el liderazgo es clave. Evitar una excesiva codicia de datos, o el aprovechar los datos para simplemente autoreforzar lo que ya hacemos, o que nos reste agilidad. El liderazgo es determinante para centrar las principales preguntas: saber bien para qué lo queremos, y así ver qué conocimiento necesitamos” @ismaelpalacin , Director de la Fundación Jaume Bofill

A partir del estudio realizado podemos concluir que las ONG tienen mucho conocimiento, pero falta saber ponerlo en valor, tanto interna como sobre todo externamente. El propio sector considera que las ONG españolas no están haciendo un suficiente buen uso y gestión del conocimiento para incrementar su impacto social. Es necesario incluirlo como una necesidad estratégica, especialmente en los actuales entornos donde disponemos de gran volumen de información a nuestro alcance, pero donde la cuestión está en saber aprovecharla para nuestro fin.

En un momento en el que el sector corre el riesgo de que se cuestione su valor añadido, el conocimiento es clave para poder demostrar esta aportación diferencial de las entidades, poner en valor el rol del sector social para legitimar su papel y necesidad, en un entorno donde otros sectores están sufriendo por procesos de desintermediación.

Los resultados completos de este estudio los podéis consultar en nuestra publicación ONG del conocimiento: influir para el impacto social

Artículo de Maria Sureda y Mar Cordobés , autoras del Programa ESADE-PwC de Liderazgo Social 2017-2018

 

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