Dos sectores clave para actuar frente el cambio climático

 

Los efectos del cambio climático son cada vez más visibles y es probable que se agudicen en las próximas décadas. Las diversas iniciativas y esfuerzos muestran ya algunos frutos para minimizar los impactos, por ejemplo las emisiones de CO2 en Europa han descendido un 19% desde 1990, gracias al impacto de los acuerdos internacionales. Sin embargo, aún queda camino por recorrer, y especialmente en España, donde la situación es más retadora como se refleja en el hecho que en este mismo periodo, en cambio, las emisiones han aumentado un 14%.

En el estudio La transición hacia una economía baja en carbono. Una mirada sobre el sector financiero y el sector alimentario, elaborado por el Instituto de Innovación Social de ESADE en colaboración con Fundación Caja de Ingenieros y presentado el pasado 5 de abril, aparte de presentar el panorama general sobre el horizonte climático, se profundiza en el rol de las empresas de dos sectores clave por su impacto económico así como sobre el cambio climático. A su vez, tanto el sector financiero como el de la alimentación y bebidas pueden reorientar sus estrategias para favorecer y contribuir hacia esta transición hacía una economía baja en carbono.

La inversión socialmente responsable, una oportunidad para el sector financiero. 

El sector financiero considera el cambio climático un “riesgo sistémico”, pero según el informe también puede suponer una gran oportunidad, principalmente, por tres razones:

1. Se multiplican las posibilidades de financiar las tecnologías de la economía baja en carbono. Actualmente, se invierten 600.000 millones de dólares por año en energía solar y eólica, automóviles híbridos y lámparas LED.

2. Las estrategias de inversión incluyen cada vez más criterios de sostenibilidad. Asistimos al auge de la inversión socialmente responsable (ISR), los bonos verdes y climáticos o la inversión de impacto.

3. El impacto ambiental se tiene progresivamente más en cuenta en los índices financieros.

A escala global, el estudio revela que Europa es la región donde la ISR tiene mayor importancia: casi el 60% de los activos toman en consideración algún criterio de sostenibilidad. En España, el universo ISR está todavía poco desarrollado. En 2014, estaban registrados solo 16 fondos ISR –es decir, aproximadamente el 1 % de los fondos ISR europeos– para un total de activos gestionados de 1.800 millones de euros. Sin embargo, se registra una tendencia al alza de este tipo de fondos en España, ya que se comercializan muchos de los fondos globales más innovadores.

En el ámbito financiero, lo más significativo es que destaca una correlación positiva entre la descarbonización y los resultados: la inversión sostenible tiene mayor rentabilidad que las inversiones convencionales” destaca Heloise Buckland, investigadora del Instituto de innovación social de ESADE y coautora del informe.

El sector alimentario: ¿el problema y la solución?

El informe pone de manifiesto que el sector alimentario genera el 25% de las emisiones globales de efecto invernadero y el 70% del consumo de agua, y que, a la vez, se trata de una de las industrias más afectadas por el cambio climático en toda la cadena de valor. En España, los glaciares de los Pirineos se han reducido de 3.300 a 390 hectáreas desde 1900 y el estudio advierte que el país está en riesgo de desertificación: el 49% del territorio español puede ser incultivable en 2041. Se trata de un reto muy importante, por el peso en la economía española de la industria la producción de alimentos y bebidas, que lo sitúa como el cuarto país europeo en volumen de producción.

En este sentido, el estudio destaca la labor de algunas empresas españolas, que han empezado a implementar estrategias como la mejora de la eficiencia energética e hidráulica, la transición hacia energías renovables y agricultura ecológica, el eco diseño, la logística sostenible o el fomento de iniciativas de economía circular, canales de proximidad y el desperdicio de alimentos para hacer frente a estos riesgos.

Así concluimos que la transición hacia una economía baja en carbono ya ha empezado. Es una preocupación y una oportunidad para el sector financiero. A su vez, el alimentario, uno de los sectores más afectados, con altos riesgos en España y a nivel global, está empezando a impulsar iniciativas para minimizar su impacto. ¿La cuestión es… estaremos a tiempo?

 

Puedes acceder y descargarte gratuitamente la publicación “La transición hacia una economía baja en carbono. Una mirada sobre el sector financiero y el sector alimentario” en el siguiente link.

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