La Inversión Social en el Reino Unido

Guillermo Casasnovas (@gcasasnovas), DPhil Candidate en Saïd Business School (University of Oxford).

 

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, la inversión social o inversión de impacto es la práctica de invertir con el objetivo de combinar una rentabilidad financiera y un impacto social positivo. En España es un sector todavía incipiente, pero en otros países lleva años desarrollándose – lo cual no quiere decir que hayan encontrado la fórmula perfecta que satisfaga a los diferentes actores involucrados (inversores, gobierno, organizaciones del sector social, empresas de distintos tamaños e intereses).

El Reino Unido es considerado a menudo como el país más pionero en este terreno, ya que países como Australia, Canadá o Portugal han importado algunas de las estrategias y herramientas desarrolladas por los británicos. Se calcula que el tamaño de este mercado en el Reino Unido es de unos 1.500 millones de libras, por lo que en términos de volumen no es comparable con otros mercados financieros como la inversión socialmente responsable o las microfinanzas. De todas maneras, la inversión social (social investment) ha atraído mucha atención en los últimos 15 años y ha supuesto una fuente de financiación accesible para muchas empresas sociales en el país británico.

Desde que Sir Ronald Cohen liderara en el año 2000 un grupo de trabajo intersectorial para la promoción de la inversión social, el Reino Unido ha experimentado con una serie de estrategias que han permitido el crecimiento del sector y que pueden servir como orientaciones para otros países que quieran impulsar este tipo de financiación. Por ejemplo, en Bridges Ventures han lanzado una serie de fondos de inversión con distintos objetivos de rentabilidad e impacto, dirigidos a distintos tipos de inversores. Desde los gobiernos laborista y conservador ha impulsado la creación de Big Society Capital, un banco mayorista que invierte fondos públicos en otros fondos que a su vez invierten en empresas sociales. También han promovido diferentes iniciativas legislativas que permiten una forma legal específica para crear una empresa social (Community Interest Company), que ofrecen incentivos fiscales para la inversión social (Social Investment Tax Relief), o que obligan a las administraciones a tener en cuenta el impacto social en la contratación pública (Social Value Act).

Sin embargo, a pesar de todos estos avances, no son pocas las críticas que han recibido tanto Big Society Capital como una de sus herramientas estrella, los bonos de impacto social (social impact bonds). Estos últimos son utilizados por el gobierno como método para financiar proyectos de innovación social en los que inversores privados asumen el riesgo y reciben una rentabilidad en función del éxito (es decir, del impacto social) del proyecto. Aunque es difícil evaluarlos porque la mayoría de bonos de impacto social son muy recientes, los críticos dicen que su capacidad para atraer inversores no es suficiente para compensar la complejidad y sobrecoste que suponen. De todas maneras, se necesitará tiempo y más experimentación para ver realmente el potencial de esta herramienta.

Otra de las aportaciones del Reino Unido al mundo de la inversión social ha sido su liderazgo para establecer el Global Social Impact Investing Steering Group, a través del cual diferentes países han compartido experiencias en este ámbito y han impulsado diferentes iniciativas a nivel nacional e internacional. Así pues, precisamente porque desarrollar un mercado como el de la inversión social requiere tiempo, recursos y la colaboración de múltiples actores, es importante fijarse en los éxitos y retos de países pioneros como el Reino Unido.

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