Crear y gestionar una empresa social

Guillermo Casasnovas (@gcasasnovas), DPhil Candidate en Saïd Business School (University of Oxford).

 

En algunos aspectos, la creación y gestión de empresas sociales es muy similar a la de las empresas tradicionales. En otros es más parecida a la gestión de ONGs, y en otros es algo distinto y más complejo ya que se trata de lo que algunos académicos llaman organizaciones híbridas.

Como en todas las empresas, los directivos de empresas sociales tienen que gestionar las diversas áreas funcionales de la organización: las finanzas, los recursos humanos, el marketing, la comercialización, la producción, etc. Por este motivo, es importante para aquellos emprendedores sociales que vienen del sector sin ánimo de lucro poder recibir formación en estos ámbitos o contratar a personas con experiencia en gestión de empresas de un tamaño y sector similares. Asimismo, muchos de los retos que tienen los emprendedores sociales al crear un nuevo proyecto son parecidos a los de los emprendedores tradicionales, algo que se ve reflejado en el hecho de que los puntos en los que se fijan los inversores sociales son parejos a los de los fondos de capital riesgo: la capacidad y experiencia del equipo emprendedor, la calidad del producto, el time-to-market hasta que se consiguen las primeras ventas, o la flexibilidad para modificar el rumbo cuando aparezcan adversidades.

Por otro lado, al igual que en la gestión de ONGs, las empresas sociales tienen que estar atentas a la generación de impacto social, a fuentes alternativas de financiación, y a un escrutinio público que a menudo es mayor que para las empresas puramente comerciales. La medición del impacto social y el trato con los beneficiarios son aspectos de la gestión que probablemente sean ajenos a muchos directivos, por lo que es importante contar con el apoyo de personas que tengan experiencia en el sector social. Además, las empresas sociales pueden tener acceso a financiación en forma de subsidios, donaciones, o determinados tipos de crowdfunding que a menudo son un complemento necesario a los ingresos comerciales.

Por último, la mayoría de empresas sociales tienen muchas de las características – y por tanto los retos y las oportunidades – de las organizaciones híbridas. Estas organizaciones suelen recibir demandas contradictorias de sus entornos, lo que crea una serie de tensiones que deben resolver. Por ejemplo, es posible que un inversor prefiera que seas una Sociedad Limitada pero un donante prefiera que seas una Fundación o Asociación; o que tus beneficiarios prefieran que funciones con voluntarios mientras que tus clientes prefieren que tengas solamente trabajadores contratados; o que tus accionistas quieran recibir dividendos pero la administración pública que te subvenciona exija la reinversión de los beneficios en la comunidad. En primer lugar, siempre que estas diferencias sean en los medios serán más fáciles de resolver que si son en los fines o en la misión de la propia empresa. En segundo lugar, diferentes tipos de hibridación – en función de la centralidad y la complementariedad de las distintas lógicas organizativas – pueden dar lugar a diferentes tipos y grados de conflicto, desde organizaciones donde los objetivos sociales y económicos están mayoritariamente alineados (p.e. empresas sociales que aumentan su impacto y su beneficio cuantos más productos venden) hasta organizaciones donde el conflicto constante les puede llevar a la quiebra.

Lo que suele ser común en la creación y gestión de empresas sociales es la necesidad de convivir con las paradojas y las contradicciones, y por tanto requieren la capacidad para adaptarse continuamente a las exigencias de sus complejos entornos.

Artículo publicado en ESocialHUB el 23 de diciembre de 2016.

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Una Resposta a “Crear y gestionar una empresa social”

  1. Agregaría que un caso de empresas sociales que han resuelto de algún modo las paradojas de las empresas sociales son las cooperativas a nivel mundial. Se trata de una personalidad jurídica bien regulada, funcionan como sociedades anónimas siendo la mayor instancia de una cooperativa su junta general de socios, se encuentra regulada la concentración de capital, en términos de aportes de capital y su responsabilidad, funcionan como sociedades limitadas. Existen variaciones en sus regulaciones dependiendo del país que se trate, por ejemplo, en algunas países se les permite tener fines de lucro con en caso de Chile, en Colombia las cooperativas no tienen fines de lucro.

    Quizá uno de los grandes temas en lo que a empresas sociales refiere, y que aún falta mucho por resolver, son los indicadores de impacto. Ahora bien, si entiendes las organizaciones como un espacio vectorial, no importará el tipo de organización, podrás establecer de manera adecuada los indicadores. Por ejemplo, basado en Matriz de Integración de Green­Lean (Fuente: P. Martínez, V. González y E. Da Fonseca. 2009) les dejo un diagrama http://bit.ly/2lfgMhE . La utilidad de entender las organizaciones como espacios vectoriales es que puedes correlacionar variables cualitativas con variables cuantitativas, que es uno de los aspectos no resueltos por parte del management, y de gran utilidad para las organizaciones modernas que deben conciliar su gestión de recursos y ser sostenibles (triple impacto) a la vez.

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