Economía colaborativa: afrontar las controversias

ESADE, Fundación Abertis y EY Fundación España han presentado una nueva edición del estudio Antena de Innovación Social, que analiza 10 casos de éxito de economía colaborativa y propone 5 variables para medir su grado de innovación social.

La economía digital y, con ella, la economía colaborativa son aliados naturales de la innovación social. Su capacidad de superar los límites de la geografía física y de extender el impacto de la innovación a gran velocidad y mínimo coste, supone a la vez un reto y una gran oportunidad para hacer llegar productos y servicios necesarios a sectores sociales vulnerables, pero estamos ante una ola de transformación que presenta diferentes desafíos de respuesta no siempre clara” ha opinado el profesor David Murillo, uno de los autores de la IV Antena de Innovación Social, titulada “Nosotros compartimos. ¿Quién gana? Controversias sobre la economía colaborativa’, a propósito de la presentación informe, en la que han participado expertos de ESADE y representantes del movimiento colaborativo, de entidades como OuiShare, Airbnb o la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Para el profesor Murillo, “ha habido y sigue habiendo una apropiación del nombre de la economía colaborativa por parte de empresas que ni colaboran, ni les interesa demasiado el compartir, ni cooperan con el resto de agentes, y que en algunos casos tendrían incluso problemas para justificar el impacto social positivo allí donde operan.” En este sentido esta nueva edición de la Antena de la Innovación Social propone analizar las iniciativas en base a su grado de innovación social y determinar hasta qué punto estas llamadas iniciativas de economía colaborativa lo son para el bien común o solo para sus accionistas. Para el profesor Murillo, “es imprescindible poner el acento en la evaluación del impacto social, en el tipo de cooperación que se establece con el resto de agentes y en su capacidad de resolución de problemas sociales acuciantes. Estos deberían ser elementos centrales del análisis sobre qué es y que no es la economía colaborativa.”

El futuro de la economía colaborativa, en la encrucijada

En un momento en que las controversias entorno a la economía colaborativa están a la orden del día en los medios de comunicación, las asociaciones de consumidores y los gobiernos, el informe señala dos posibles tendencias: un crecimiento desenfrenado de estas iniciativas en manos de unos pocos, o bien la consolidación de unos modelos más descentralizados, más ecológicos y más genuinamente colaborativos.

Según el informe, los factores clave para determinar quién va a beneficiarse de la economía colaborativa son los siguientes: quién poseerá y controlará las plataformas; qué exigirán los usuarios con respecto a la responsabilidad social, financiera y medioambiental; de qué modo los reguladores garantizarán un trato justo para los trabajadores; qué influencia tendrán las asociaciones comerciales de la economía colaborativa en el sector, y cómo serán las posibles plataformas colaborativas de segunda generación que se adopten, más descentralizadas y de código abierto.

10 buenos ejemplos de economía colaborativa con impacto social

El estudio, elaborado por los investigadores Heloise Buckland, David Murillo, y Esther Val del Instituto de Innovación Social de ESADE, analiza con profundidad el caso de la start-up francesa BlaBlaCar, y mide el grado de influencia y el impacto de 10 casos de éxito de innovación social a partir de la economía colaborativa, para proponer, a partir de estos casos, 5 variables clave para medir el  grado de innovación social de este tipo de iniciativas: el impacto social positivo, la sostenibilidad económica, la innovación, la colaboración intersectorial y el potencial de poder escalar.

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Con el análisis de iniciativas como Refugees welcome, Etsy, Socialcar, Freegle o la plataforma de crowdfunding Kickstarter, entre otros, el informe busca ofrecer algunos ejemplos que puedan inspirar e ilustrar en qué aspectos la economía colaborativa podría suponer una diferencia significativa ante los actuales desafíos sociales, medioambientales y económicos. La idea principal es ilustrar el potencial de la economía colaborativa para la innovación social y cómo las organizaciones en este ámbito pueden generar un impacto social positivo, a pesar de las controversias.

Árticulo publicado el 12 de julio de 2016 en IDEAMERICAS

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