Una historia de Innovación Social en México

Martha Leticia Silva Flores, Profesora de la Subdirección de Información Académica del ITESO – México y Investigadora invitada del Instituto de Innovación Social de ESADE Business Law School.

El ecosistema de emprendimiento e innovación social de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) en Jalisco, es un ecosistema que tiene historias de innovación social que contar. Las  experiencias investigadas como parte del proyecto doctoral de Martha Leticia Silva y narradas por sus propios entrevistados, apuntan a que la configuración del ecosistema de innovación en la ZMG, está permitiendo el desarrollo y crecimiento de ‘startups’ de innovación social, aunque de manera incipiente y con un largo camino que recorrer para lograr consolidarse en México.

No hace falta decir que esta carencia de apoyo no es por falta de generación de ideas y proyectos por parte de los emprendedores,  sino  porque no existen  fondos  que  financien  estos  proyectos y las pocas infraestructuras que hay, no están lo suficientemente maduras como para apoyar a la innovación social en todas sus etapas.

Para  ilustrar esta realidad, hablaremos de la ‘startup’ SUNU Band, fundada en 2010 como parte de un proyecto escolar de servicio social del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, campus Guadalajara.

Sus fundadores Laura Fabiola Suárez, desarrolladora de empresas, Cuauhtli Padilla y Marco Antonio Trujillo, ingenieros en mecatrónica, crearon un dispositivo para apoyar a invidentes  del Colegio de niñas ciegas de  Guadalajara. El proyecto consiste en  colocar una pulsera en la muñeca del invidente, la cual emite vibraciones que aumentan conforme se acercan a todo tipo de objetos, paredes, árboles, incluso personas creándoles  un ambiente de seguridad en sus movimientos.

Esta ‘startup’, con una idea sobresaliente y con gran potencial, no ha logrado fondos por  parte de instituciones de apoyo a la innovación aun que se enfoca y resuelve un problema específico de discapacidad que es común en la sociedad, ya que se estima que la ceguera la  padecen 285 millones de personas en  el mundo.

Después de cuatro años de financiamiento propio y un par de concursos ganados, cosa que les permitió crear su primer prototipo 100%  funcional, se asociaron con Fernando Albertorio, profesor de la universidad de Harvard, quien es parte clave para introducir su producto en el  mercado de Estados Unidos. Esta falta de fondos por parte del gobierno mexicano, los farragosos trámites burocráticos y el no  disponer de  las  infraestructuras  necesarias que les brinden oportunidades para prosperar,  hace que los proyectos de innovación social mexicanos se vean  obligados a migrar hacia  los  Estados Unidos, donde el equipo de la ‘satartup’ SUNU  Band está  buscando comercializar su producto, debido a que la consecución de financiación por parte del gobierno estadounidense es mucho más rápida y sencilla.

 

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Una Resposta a “Una historia de Innovación Social en México”

  1. Despues de leer su blog si , puedo decir que hay muchisma diffrencia en Una historia de Innovación Social en México y Innovación Social en India . En mi pais hay traditional .

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