Construir confianza, construir futuro

Josep M. Lozano (@JosepMLozano), profesor del Departamento de Ciencias Sociales de ESADE e investigador sénior en RSE del Instituto de Innovación Social.

A veces cuando se habla de RSE o de sostenibilidad se habla como si fuera el resultado de un análisis de tendencias. Esto es cierto. Pero al mismo tiempo es miope. Tremendamente miope. Porque ignora que estas tendencias no son un elemento más a añadir a la empresa, sino la expresión de un cambio sustancial. Un cambio sustancial como tantos ha habido a lo largo de la historia de la cultura empresarial, que en su momento parecían novedades curiosas y ahora las consideramos irrenunciables: marketing, calidad, etc.

Y este cambio sustancial es más que una tendencia y mucho más que una moda porque es el resultado de cambios irreversibles en nuestra sociedad. Una sociedad en la que su aceleración, su complejidad y el número de variables que están en juego hacen que todo sea más incierto e impredecible. En un momento de turbulencias, el mayor peligro no son las turbulencias sino abordarlas con una mentalidad propia de una época ya superada. Lo que hace inevitable que las empresas tengan que decidir cómo quieren situarse en ella. Porque en un cambio de época lo que se espera de las empresas y de su contribución ya no son sólo sus productos y servicios, sino si en medio de tantas incertidumbres su actividad contribuye a resolver o aumentar los problemas sociales.

Los datos lo confirman año tras año: la sociedad ha perdido la confianza en las empresas. No son una institución de fiar. Que los políticos todavía estén peor no es más que un triste consuelo. Y, sintomáticamente, España es uno de los lugares del mundo en el que esta desconfianza es mayor. Las empresas son vistas como co-responsables de algunos de los problemas más grandes que tiene la sociedad y, al mismo tiempo, como una de las instituciones con mayor potencial para resolverlos. Pero la gente no se fía de ellas, especialmente de las grandes empresas, que se percibe que a su bola caiga quien caiga. Y a veces cae mucha gente. E incluso barrios, comarcas o países enteros. Por eso en el nuevo mundo emergente el reto de las empresas no serán tan sólo la eficacia y la eficiencia, sino también la legitimidad. Y sólo podrán construir su legitimidad si su actividad contribuye a construir futuro para la sociedad, y es percibida como tal.

Es aquí donde hay que situar la RSE y la sostenibilidad (que para simplificar pondremos en el mismo saco). No se trata de un área de la empresa, sino del modelo de empresa. No se trata de cómo se gasta el dinero, sino de cómo se gana. No se trata de tener una estrategia de RSE/sostenibilidad, sino de que la RSE/sostenibilidad sean la estrategia. No se trata de tener sólo objetivos, sino también de tener un propósito. No se trata de ser un factor de cambio, sino un factor de transformación. Y, atención, todo lo anterior no quiere decir que las empresas sean menos empresa o dejen de serlo, sino que sean más plenamente, totalmente, empresa. La RSE/sostenibilidad es el futuro de la empresa y la empresa del futuro.

Ahora bien, el futuro y la confianza se construyen en el presente y desde el presente. Se construyen en las relaciones. Al fin y al cabo, las responsabilidades ocurren como resultado de las relaciones en las que estamos insertos. Por ello conviene entender bien por qué los stakeholder son tan importantes. Solemos llamarlos grupos de interés. Y al decir esto pensamos en que todo el mundo tiene intereses, lo que hace que cada uno vaya a la suya. Como se suele decir, todo el mundo va a la suya menos yo que voy a la mía. Y lo que pasa es que en este ir a la suya no queda más remedio que interactuar con los demás, y de ahí la importancia de los grupos de interés. Es así. Pero interés (inter-esse), propiamente, significa aquello que está entre, lo que nos relaciona. Lo que configura un stakeholder no es simplemente la interacción en función de lo que cada uno quiere, sino la relación que se construye. La responsabilidad, pues, es a la vez las consecuencias de lo que hacemos y las relaciones que construimos. Construir confianza y construir futuro no es otra cosa que construir relaciones. Internas y externas a la empresa. Con trabajadores, clientes, proveedores, administraciones… En función de los valores y la razón de ser la empresa, en función de su contribución. No se trata, pues, de gestionar relaciones, sino de construir relaciones. Y en un mundo turbulento, si eso la empresa no lo tiene claro en su agenda, le harán la agenda desde fuera.

Y que conste: en todo esto no está en juego ninguna filosofía. Lo que está en juego es el modelo de competitividad. Un modelo de competitividad que sólo puede apuntar a ser una competitividad responsable y sostenible, si las empresas no quieren que su crisis de confianza y de legitimidad sea irreversible.

Artículo publicado  en el blog Persona, Empresa y Sociedad, de Josep M. Lozano, el 05/12/2014.

Related posts:

RSE | , , , , , ,

Deja un comentario

El email no se publicará

*

*

*

You can use these tags and attributes HTMl: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

*