¿Por qué algunas ideas parecen moverse de forma mucho más lenta que otras? 5 lecciones extraídas de los laboratorios farmaceúticos

Elena Rodríguez Blanco (@elenarodriguezb), investigadora del Instituto de Innovación Social de ESADE

Hace más de 400 años, un hombre llamado Copérnico cambió nuestra forma de ver el mundo. Avanzó la teoría del modelo “helio-céntrico” como resultado de sus años de observación y análisis de cómo funcionaba el universo. Escribió su teoría en un libro, escrito para una comunidad científica. Su descubrimiento e ideas pasaron desapercibidas. De hecho, sólo 50 años más tarde Galileo, un emprendedor y científico que se basó en las teorías de Copérnico, convenció al mundo de que en efecto, el Sol era el centro de nuestro universo y todo lo demás rotaba alrededor de él. ¿Cómo lo hizo? Primero, perfeccionó su telescopio para que las personas pudieran ver con sus propios ojos el espacio. También, colaboró con artistas y compañías de teatro para representar lo que era una visión diferente de Sistema Solar. Y finalmente publicó un libro, no-científico, más bien un diálogo, sobre dos personas reflexionando sobre el universo. Arriesgó su vida, y defendió su hipótesis hasta la muerte. ¿Cómo es posible, que esta teoría tardara más de 50 años en ser? ¿Por qué  algunas ideas parecen moverse de forma mucho más lenta que otras?

Estudiando más a fondo el descubrimiento de Copérnico y Galileo, podemos ver que ambos fueron innovadores de su época. Por una parte, Copérnico había generado nuevo conocimiento a través de la observación, de entrelazar conceptos de su experiencia como las matemáticas y la física, y de asociar ideas que ya estaban formuladas por otros físicos. Y todo esto lo hizo porque cuestionóel statu quo poniendo en duda el modelo existente. Galileo, por su parte, se encargó de consolidar esta información, de compartirla a través de sus redes, de experimentar con ella, de aprender del fracaso. Es decir, de llevar este nuevo conocimiento a la práctica.  Si perfilamos la innovación, Copérnico había sido un innovador más abstracto-teórico, y Galileo, había estado más en la parte de experimentación tangible. Es decir, la forma de crear innovación es un aprendizaje que yace desde la conceptualización abstracta, de la teoría, y una vez que esta teoría se integra, se puede poner en práctica a través de una experimentación activa, que lleva a acciones concretas que retroalimentarán la teoría, la cual, a su vez, generará nuevo conocimiento. Este es el modelo de aprendizaje que ha descrito el Dr. Kolb en su modelo de aprendizaje a través de la experiencia. De hecho, es la forma de aprendizaje que utilizamos naturalmente, por ejemplo, para aprender a caminar. Entonces, parece ser que para acelerar que las ideas pasen a la acción, deberíamos aprender a aprender más rápido y eficientemente. ¿Y esto se puede lograr?

Los complejos problemas que tenemos en el campo social y de desarrollo económico nos impulsan a, por lo menos, estudiar fórmulas de cómo podríamos aprender a aprender más rápido. Actualmente, los retos sociales son muchos, por lo que buscamos probar nuevas soluciones, y llevar a la práctica todo nuevo conocimiento que se produce a través del aprendizaje. Y así, hemos visto en estos últimos años muchas innovaciones que están cambiando las vidas y entornos de personas y mejorando la situación actual. Para resolver problemas, en la innovación social nos centramos en buscar modelos existentes que ya funcionan, en pensar fuera de lo habitual y en estructurarnos y copiar de aquellos sistemas que funcionan bien y adaptarlos a nuestra situación. Esta vez, he querido asumir un riesgo e inspirarme en un modelo ya existente, como lo es la industria farmacéutica para entender cómo innovan ellos en su sector, y ver qué lecciones podemos extraer para la innovación transformadora.

 

1. La innovación social: organizados por un reto común

Una industria es un conjunto de empresas y organizaciones que están muy relacionadas en cuanto a lo que producen y se reconocen unas a otras a nivel mundial. En la innovación social y el mundo de la cooperación, vemos cómo surgen soluciones y proyectos ad hoc de diferentes sectores, y a diferentes escalas según las necesidades que están resolviendo. Es decir, en un momento concreto podemos tener a un emprendedor social en Guatemala creando un modelo de negocio sostenible para resolver problemas de escolaridad, un gobierno pasando una nueva ley con ese mismo fin, e incluso una cadena de escuelas privadas en India readaptando para mejorar su alcance. Esta diversidad de ideas, con diferentes puntos de maduración, y sobre todo modelos de sostenibilidad, son esfuerzos aislados que están reproduciendo esfuerzos, empleando recursos continuamente en reinventar la rueda. Una readaptación de pensar en que todas están bajo un mismo marco, trabajando al menos en la misma industria de resolver un problema X de forma innovadora, nos permitiría compartir en el proceso de la creación de  soluciones.

 

2. Crear laboratorios de aprendizaje e innovación

Dentro de la industria farmacéutica se les denomina las empresas de investigación. Son empresas-laboratorio dedicadas a identificar/descubrir nuevas moléculas (principios activos) que den lugar a nuevos medicamentos. Estas moléculas son el resultado de la investigación teórica trasladada al campo experimental que varios laboratorios a nivel mundial están constantemente investigando. Requiere un conocimiento importante del mundo de la biología, fisiología y química, trabajando muy de cerca con las universidades, y su objetivo es ser centros incesantes de prueba y error.

En la industria de la innovación social también tenemos a personas con el perfil de laboratorio que son necesarias para poder explorar nuevas soluciones a retos. Tienden a ser personas con perfiles muy globales, generalistas y con una gran dosis de empatía. Sin embargo a la vez son analíticos, y logran hacer de problemas complejos, partes simples. Estas personas se mueven con facilidad en varios ámbitos, y suelen tener un pie en el mundo académico, empresarial y público. Si intencionadamente creamos espacios donde aceleremos esa curva de aprendizaje, podríamos ampliar el número de personas con este perfil. Es decir, podemos crear laboratorios de aprendizaje, espacios, donde la universidad, los emprendedores y las empresas estén juntos. Este modelo de espacio permite la interrelación y el intercambio de conocimiento constante,  ya que los universitarios adquieren las competencias necesarias para trabajar en las empresas, mientras ellas a su vez exploran y son parte de la creación de soluciones que alumnos y emprendedores van concibiendo. Estos espacios compartidos son verdaderos centros de innovación pues tienen una característica principal: son espacios de aprendizaje rápido y compartido y permitirán el desarrollo de soluciones innovadoras.

Así como en la industria farmacéutica, es importante notar que la fase de laboratorio tiene como objetivo desarrollar moléculas. Estas moléculas pueden o no convertirse en comprimidos. Es decir, una vez desarrollada una molécula, la misma tiene dos posibilidades, se vende cómo molécula en sí, a otra empresa, o puede continuar su trayectoria en otro departamento del mismo centro que considera tener las capacidades para convertirla en comprimido. El laboratorio en principio no tiene la finalidad de llevarla al siguiente peldaño, pues su especialización es estar a la vanguardia de moléculas nuevas, en el mundo teórico–conceptual.

 

3. Compartir el riesgo de las diferentes fases de la innovación

Siguiendo con el ejemplo, estadísticamente, 1 de cada 10 moléculas resulta en algún comprimido útil, y cada molécula, antes de llegar a ser una molécula necesita muchos años de desarrollo y ensayos. En la industria farmacéutica este riesgo se comparte con empresas que desarrollan los comprimidos, así el riesgo dentro de la industria se comparte, pues en este nuevo peldaño de la cadena de producción se continua la prueba y error hasta la creación de medicamentos que resuelvan alguna enfermedad no atendida.

Sólo una de cada 10 moléculas resultará en un comprimido que podría funcionar. En esta fase se busca quién podría ser el cliente que tiene necesidades y una propuesta de valor. Estas empresas pueden vender el comprimido o ponerlo en el mercado, buscando fórmulas. Estas empresas serían otro peldaño dispuesto a compartir el riesgo de la innovación.

 

4. Escalemos ecosistemas

Para llegar a tener el equivalente al comprimido genérico de la innovación social es necesario pensar en la innovación social escalando dentro de ecosistemas inclusivos. Estamos pensando en innovar no sólo en productos y servicios, sino también en procesos, en modelos de sostenibilidad, en la forma en que  cooperamos para poder llevar valor a todos. La innovación está aislada si no cuenta con un entorno cultural que pueda adaptarla y aceptarla. Por ello es importante que más que pensar en cómo escalar innovaciones sociales concretas pensemos en cómo escalar ecosistemas.

 

5. La innovación social como lenguaje nuevo

Está en nuestras manos asegurarnos que el próximo descubrimiento no tarde 50 años en llegar a las personas, debemos garantizarnos que creemos en un entorno donde Copérnico y Galileo puedan estar trabajando juntos. El reto es que estamos hablando muchas veces de un idioma que todavía no está escrito, y para eso, es la responsabilidad de todos crear un entorno para que el mismo se entienda.

 

Para ello, es necesario continuar aprendiendo a aprender, y aprender más sobre cómo aprendemos.

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