RSE “avant la lettre”. Una novela histórica de Mario Vargas Llosa

La novela histórica de Vargas Llosa El sueño del celta (Madrid, Alfaguara 2010) narra la vida de un diplomático británico, Roger Casement (1864-1916) que se dedició a la RSE antes de que la RSE tuviera este nombre. En efecto, Casement  supervisó las condiciones laborales de empresas de  caucho en el Congo y en Perú. En estas dos tareas, Casement desgastó seriamente su salud; pero lo que le llevó a la muerte fue una tercera causa: la independencia de Irlanda.  Pero vamos por partes.

1. El Estado Independiente del Congo (1885-1908) (hoy RD del Congo) fue confiado, tras la conferencia de Berlín (1885), a Leopoldo II, rey de Bélgica, como posesión personal.  El rey Leopoldo permitió un sistema político sometido a los intereses de las compañías que extraían el caucho de la inmensa selva tropical. Las compañías obligaban a los indígenas de las zonas caucheras a cumplir durísimas cuotas de producción y castigaban despiadadamente a los caucheros y a sus familias (amputación de manos, desgarradores latigazos con la terrible “chicote”, violaciones, etc.). Casement, que había participado junto con Henry Morton Stanley en una arriesgada (aunque no heroica) exploración del territorio congoleño antes de 1885, volvió al EIC en 1904 en calidad de diplomático británico para elaborar un informe para el Foreign Office. El Informe Casement, fruto de las angustiosas visitas a las zonas caucheras Congo arriba, destapó un escándalo mayúsculo en Europa. Dicho informe, junto con las campañas de asociaciones filantrópicas y de activistas europeos (particularmente Edgar Morel), acabó forzando el fin del EIC, que en 1908 se convirtió en el Congo Belga: una colonia al uso del aquel tiempo que mejoró un poco la situación de la población congoleña.

2. La fama de Casement llevó al Foreign Office a encargarle entre 1906 y 1910 una supervisión parecida para una empresa de capital británico que operaba en la región amazónica peruana del Putumayo. Esta empresa, la Peruvian Amazon Company (PAC), era dirigida por el peruano Julio C. Arana, un comerciante pobre de la región que había acabado amasando una inmensa fortuna desde la dirección de la PAC en Londres. Pero sobre el terreno, los hombres de Arana esclavizaban a los diversos pueblos indígenas para producir las máximas cantidades de caucho al mínimo coste posible. El gobierno peruano, preocupado por la situación del Putumayo, mandó jueces y encargó informes a periodistas locales; pero la gente de Arana compraba a los políticos y hacía desaparecer a los ciudadanos críticos. Además, el presidente del gobierno peruano temía que la retirada de la PAC de una zona tropical fronteriza con Brasil facilitara una invasión del ejército brasileño. Casement elaboró su informe sobre la PAC tras angustiosas y arriesgadas (esta vez sí, heroicas) visitas en compañía de otros diplomáticos y de un representante de la empresa llegado de Londres. El informe desencadenó la disolución de la PAC y la ruina económica de Julio Arana.

Las visitas de Casement a las selvas del Congo y del Perú evidenciaron los problemas de control de las operaciones de empresas coloniales o multinacionales en una época sin medios de comunicación eficaces para obtener datos sobre las condiciones de producción en zonas alejadas del planeta. Evidencian también los problemas (cuando no la connivencia) de los Estados para controlar el poder económico inmenso de ciertas empresas. Y muestran finalmente que la sociedad civil (sociedades filantrópicas y personajes carismáticos como Casement y Morel) puede presionar a gobiernos de países del norte para que controlen la acción de sus grandes empresas.

El estadio actual de globalización ha cambiado las condiciones de control de las operaciones de empresas multinacionales. Del lado positivo, existe mayor facilidad de acceso (por parte de los directivos de las propias empresas y de otros stakeholders) a las zonas y las condiciones de explotación de los recursos naturales; y se ha acelerado la capacidad de denunciar ante la sociedad civil nacional y mundial los casos de violación de DDHH por parte de empresas. Del lado negativo: los mercados financieros han desdibujado la nacionalidad de las empresas multinacionales, con lo que los gobiernos y las sociedades civiles de ciertos países del Norte están menos legitimados para exigir responsabilidades a las empresas; y la capacidad de empresas irresponsables para maquillar o esconder operaciones siniestras es todavía grande en ciertas zonas.

3. La tercera parte del libro narra la implicación de Casement (nacido en el Ulster)  en la causa de la independencia de Irlanda, y sus gestiones para obtener el apoyo de Alemania para acelerar dicha independencia en plena 1ª Guerra Mundial. Su condición de Sir desde 1911 no le ahorró a Casement la horca en 1916, tras ser detenido al llegar a Irlanda, paradójicamente para intentar detener el Alzamiento de Pascua que acabaría con una carnicería – perpetrada esta vez por el ejército británico. De hecho, la plena independencia de Irlanda no llegó hasta 1949. En todo caso, no fue la RSE “avant la lettre” sino la política la que acabó con la vida de Casement. Consolémonos los que estamos en esta tarea, a veces ingrata, de tratar de mejorar los balances económico social y medioambiental de las empresas.

Por: Josep F. Mària SJ
Profesor de ESADE e investigador del Instituto de Innovación Social

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2 Respostes a “RSE “avant la lettre”. Una novela histórica de Mario Vargas Llosa”

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  2. […] texto fue publicado anteriormente en el blog del Instituto de Innovación Social de ESADE. Josep F. Mària es profesor de ESADE e investigador del Instituto de Innovación […]

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