Noticias desde Río

Desde jueves estoy en Río de Janeiro con Enrique López Viguria, secretario institucional y responsable de RSE de ESADE, intentando digerir el empacho de actos, mesas redondas y conferencias que forman parte de Río+20. Un reto añadido que tenemos es sobrevivir al uso extremo e “insostenible” del aire acondicionado del centro de convenciones, a los atascos de tráfico y a los precios desorbitados de los restaurantes. Desde las conferencias paralelas nos llegan voces de que las discusiones multilaterales entre delegaciones gubernamentales no progresan, que hay caras largas y decepción. Jérémie Fosse, colaborador de ESADE y presidente de la ONG Eco-Union, ha asistido a algunas de las negociaciones y me comenta que éstas se atascan constantemente en la inclusión o no de términos como “opcional” y “voluntario” ya que algunos quieren evitar compromisos en firme.

La dificultad no debería sorprendernos: en Río, los países del mundo se han encontrado para establecer un nuevo orden mundial sobre el desarrollo sostenible. Tarea casi imposible ya que este gran objetivo incluye diversas prioridades en temas de gobernanza global: el cambio climático, la erradicación de la pobreza, los retos del agua, el urbanismo, las diferencias Norte-Sur, la seguridad alimentaria, la biodiversidad y un buen puñado de cosas más. Las perspectivas y los intereses de los países son muy divergentes y la desconfianza es quizás mayor ahora que hace 20 años, durante el primer Río. Aún así… todo el mundo está de acuerdo en que las cosas no pueden continuar igual y hay que hacer algo. Muchas de estas cuestiones no se pueden dejar para el largo plazo.

El primer día y medio hemos asistido al congreso de PRME (Principles for Responsible Management Education). Representantes de universidades y escuelas de negocios hemos acordado que es necesario introducir cambios en estas instituciones para formar nuevas generaciones de directivos y de gestores más responsables que contribuyan a hacer empresas y organizaciones más sostenibles. En un ambiente de complicidad, se han escuchado críticas a los programas educativos que se ofrecen, al sistema de promoción del profesorado, a las acreditaciones y a los “rankings”. Sorprende que estas críticas, hechas “desde dentro”, sean tan extendidas y tengan un consenso tan grande.

Los días siguientes, al Corporate Sustainability Forum se han presentado una enorme cantidad de iniciativas de “partenariados” entre empresas y ONG, agricultura sostenible, ciudades sostenibles, y mil y una experiencias más. No está claro que todas ellas tengan un gran impacto para construir un mundo más justo y sostenible, pero sin duda, el volumen y la variedad temática y geográfica impresionan. Independientemente de lo que ocurra en las negociaciones oficiales, el dinamismo del sector privado y la sociedad civil es quizás una fuente de optimismo. Me ha llamado especialmente la atención una colaboración entre la tribu Surui y Google Earth para elaborar un mapa de su territorio y sus tradiciones, que les permite controlar mejor los límites amenazados por la deforestación externa y poder transmitir su cultura.

Para conocer otras perspectivas, hemos ido también al bonito campus de la PUC de Río, gestionada por los jesuitas, donde domingo se celebraba la conferencia Fair Ideas. El público era más joven, había menos corbatas y las temáticas todavía eran más variadas. Así, mientras Tim Jackson cuestionaba el paradigma del crecimiento, los representantes de la OCDE abrían una discusión sobre cómo los países en desarrollo pueden ser persuadidos de adoptar la economía verde, sin perder los costes de oportunidad a corto plazo. En medio de todo esto, la ministra danesa de medio ambiente y el ministro danés de cooperación, sorprendieron por su juventud, frescor y accesibilidad. Sin duda, han contribuido a incrementar el “soft power” para su país!

Mientras se desarrolla esta actividad frenética, veamos qué sucede cuando los líderes de los países lleguen, muchos ellos provenientes de la reunión del G20 en Méjico, y sus delegaciones se pongan a trabajar en el documento final. Como no hay un planeta B, confiemos que en los días que quedan, se dé un empujón para construir un mundo más habitable para todos, incluyendo las generaciones futuras.

Por: Daniel Arenas
Coordinador de Investigación
Instituto de Innovación Social - ESADE-Universitat Ramon Llull
Twitter: @darenas7

Related posts:

Social Innovation | , , ,

Deja un comentario

El email no se publicará

*

*

*

You can use these tags and attributes HTMl: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

*